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Bienvenida a mi espacio emocional.

Aquí estoy es un lugar para acompañarte a sentir, comprenderte y sanar.

Un espacio donde las emociones no se esconden, se miran con ternura. Donde puedes detenerte un momento a respirar y recordar que no necesitas tener todo resuelto para estar bien.

En este blog encontraras reflexiones, ejercicios y herramientas que te ayudarán a: tolerar emociones incómodas, aprender a validarte y acompañarte con compasión, reconstruir la relación contigo misma desde el autocuidado y la calma, crear vínculos más sanos y auténticos con quienes te rodean.

No se trata de cambiar quien eres si no de aprender a sostenerte mientras sigues creciendo.

Guías para sostenerte:

  1. Autoconocimiento
  2. Validando mis emociones
  3. Check list de autocuidado para días difíciles
  4. Técnica 5-4-3-2-1 para calmar la ansiedad
  5. Frases de autoapoyo y acompañamiento incondicional

1. Autoconocimiento

Test: ¿Qué tanto me conozco a mí mismo? 

Instrucciones: 
Responde lo que más se parezca a ti. No hay respuestas buenas o malas, solo formas distintas de conocerte. 

1. Cuando me siento triste o molesto… 

a) Lo dejo pasar y trato de distraerme. 
b) Me cuesta saber por qué me siento así. 
c) Trato de entender qué me pasa y me doy un momento. 
* Saber ponerle nombre a lo que sientes es un paso enorme para conocerte mejor. 

2. ¿Qué tan fácil te resulta decir “no”? 

a) Me cuesta mucho, prefiero evitar conflictos. 
b) A veces sí, a veces no. 
c) Lo hago con calma, aunque a veces me da culpa. 
*Poder decir “no” también es una forma de cuidar de ti. 

3. Cuando alguien me critica… 

a) Me lo tomo muy personal. 
b) Me enojo, pero después lo pienso. 
c) Escucho y decido si tiene sentido o no. 
* Escuchar sin tomártelo todo a pecho muestra que sabes regular tus emociones. 

4. Si algo me sale mal… 

a) Me frustro rápido y pierdo las ganas. 
b) Me enojo un rato y luego lo intento otra vez. 
c) Trato de ver qué puedo mejorar para la próxima. 
* Saber levantarte después de un error es una gran señal de madurez. 

5. ¿Qué tan seguido piensas en cómo te sientes o por qué actúas como actúas? 

a) Casi nunca, solo cuando algo me preocupa mucho. 
b) A veces, pero no siempre sé cómo hacerlo. 
c) Bastante seguido, me gusta entenderme. 
* Reflexionar sobre ti es una forma de construir tu propio mapa emocional. 

6. Cuando me enojo… 

a) Digo o hago cosas sin pensar. 
b) Trato de calmarme, aunque a veces exploto. 
c) Me alejo un poco y después hablo. 
* Reconocer cuándo necesitas espacio es una forma de cuidar tus impulsos. 

7. Cuando estoy feliz o entusiasmado… 

a) Solo disfruto el momento. 
b) Sé que algo me motiva, pero no sé bien qué. 
c) Identifico qué cosas me hacen bien y trato de repetirlas. 
* Reconocer lo que te da bienestar te ayuda a crear una vida más equilibrada. 

8. Cuando alguien no está de acuerdo conmigo… 

a) Me cuesta escucharlo. 
b) A veces me engancho en la discusión. 
c) Escucho, aunque no piense igual. 
* Tener apertura muestra que sabes mantenerte tranquilo y flexible. 

9. ¿Qué tan fácil es para ti hablar de lo que sientes? 

a) Me cuesta, prefiero guardármelo. 
b) Solo lo hago con personas muy cercanas. 
c) Lo comparto, me hace sentir más ligero. 
* Hablar de lo que sientes no te hace débil, te hace más libre. 

10. Cuando algo me preocupa mucho… 

a) Me bloqueo o me da ansiedad. 
b) Le doy muchas vueltas en mi cabeza. 
c) Trato de respirar y buscar soluciones. 
* Aprender a calmar tu mente es una señal de que te estás conociendo mejor. 

🌼 Resultados 

🔹 Mayoría de A: Estás comenzando a conocerte. 
A veces te cuesta identificar lo que sientes o pedir lo que necesitas. No te juzgues, estás aprendiendo a escucharte. Empieza por hacerte preguntas simples: “¿Qué necesito ahora?” o “¿Qué estoy sintiendo de verdad?”. 

🔹 Mayoría de B: Te conoces a medias. 
Sabes algunas cosas de ti, pero todavía hay emociones que te confunden. Es normal. Empieza a observarte sin criticarte. Poco a poco vas a encontrar tus propias formas de calmarte, expresarte y entenderte. 

🔹 Mayoría de C: Tienes una buena conexión contigo. 
Sueles entender lo que sientes y cómo manejarlo. Aun así, recuerda que el autoconocimiento no tiene final. Cada emoción nueva te enseña algo más sobre ti. 


2. Validando mis emociones 

¿Cómo puedo hacerlo? 

A veces sentimos cosas que no entendemos del todo: enojo, tristeza, ansiedad, ganas de llorar o simplemente una sensación de “no sé qué me pasa”. 
Validar tus emociones significa reconocer lo que sientes sin juzgarlo. No se trata de estar bien todo el tiempo, sino de aceptar que lo que sientes tiene sentido. 

Qué significa validar una emoción 

Validar una emoción es poder decirte a ti misma o a ti mismo: 
“Tiene sentido que me sienta así con lo que estoy viviendo.” 

Es mirarte con empatía, no con juicio. 
Cuando te validas, no minimizas lo que te pasa ni te obligas a superarlo rápido. Simplemente te das permiso de sentirlo y comprenderlo. 

Ejemplos sencillos 

  • No estoy exagerando, solo estoy cansado y necesito un descanso. 

  • Es normal que me duela, me importaba. 

  • Puedo estar molesto y aún así tratarme con cariño. 

Cada vez que haces esto, tu mente empieza a calmarse. Te das un lugar, te reconoces, te sostienes. 

Ejercicio: “Lo que siento tiene sentido” 

  1. Detente un momento y respira profundo. 

  1. Nombra tu emoción. (“Estoy frustrado”, “Me siento sola”, “Tengo miedo”). 

  1. Pregúntate: ¿qué está provocando esto? 

  1. Valida: repite mentalmente “Es válido sentirme así.” 

  1. Agrega una frase de autocuidado: “Puedo estar triste y aún así cuidar de mí.” 

Validarte no significa quedarte en el dolor, sino darte permiso de sentir para poder soltar. 

Por qué es importante 

Cuando no validas tus emociones, se acumulan y terminan saliendo en forma de ansiedad, enojo o cansancio. 
En cambio, cuando las reconoces, te conoces más, aprendes a poner límites y a regularte sin exigirte tanto. 

Afirmación: 

No necesito justificar lo que siento. Mis emociones son una parte de mí, no algo que tenga que esconder.                                      

3. Checklist de autocuidado para mis días difíciles 

Hay días en los que simplemente cuesta más. No todo fluye, no hay ganas, y parece que el cuerpo y la mente no coordinan. En esos momentos no se trata de exigirte más, sino de acompañarte mejor. 

Este checklist no busca que “te sientas bien rápido”, sino recordarte que puedes cuidarte incluso en medio de lo que estás viviendo. 

1. Respira y haz una pausa 

Detente unos segundos. Inhala profundo y exhala lento. No necesitas resolver todo ahora. Solo estar contigo un momento ya es un acto de cuidado. 

2. Nombra lo que estás sintiendo 

Ponle palabra a lo que pasa: tristeza, enojo, cansancio, frustración. Lo que sea que sientas, tiene sentido. Cuando lo nombras, deja de controlarte tanto. 

3. Baja el ritmo 

Si puedes, haz menos. No tienes que ser productivo todo el tiempo. Descansar también es avanzar. 

4. Cuida tu cuerpo 

Toma agua, come algo sencillo, date una ducha o sal a caminar un poco. A veces el cuerpo necesita que lo escuches más que la mente. 

5. Aléjate de lo que te satura 

Redes, discusiones, tareas pendientes... si puedes, pon un límite. No es huir, es darte un respiro. 

6. Busca algo que te calme 

Música suave, escribir, dibujar, abrazar a alguien o simplemente mirar el cielo. No tiene que ser perfecto, solo que te haga sentir un poco más presente. 

7. Pide apoyo si lo necesitas 

Hablar con alguien de confianza puede cambiar la forma en que vives el día. No tienes que cargar con todo sola o solo. 

8. Recuérdate lo que sí has hecho 

A veces olvidamos que seguir intentando ya es mucho. Date crédito por seguir aquí, por no rendirte. 

 

Afirmación: 

“No necesito sentirme bien para cuidarme. Puedo empezar por ser amable conmigo, incluso en mis peores días.” 


4. Técnica 5-4-3-2-1 para calmar la ansiedad 

Cuando la ansiedad aparece, la mente se llena de pensamientos que van demasiado rápido. El cuerpo se tensa, cuesta respirar y todo parece urgente. 
Esta técnica es una forma sencilla de volver al presente. Te ayuda a bajar la intensidad de la mente y regresar a tu cuerpo. 

Se llama 5-4-3-2-1 porque consiste en enfocar tus sentidos, paso a paso, para reconectar con lo que está pasando aquí y ahora. 

Paso 1: Observa 5 cosas que puedas ver 

Mira a tu alrededor. Puede ser cualquier cosa: la ventana, tus manos, una planta, una prenda de ropa, un color. 
Detente un momento en cada una, sin juzgar. Solo observa. 

Paso 2: Identifica 4 cosas que puedas tocar 

Siente la textura de algo cerca de ti: tu ropa, una manta, el suelo, tu cabello. 
Notar el contacto físico con algo real te ayuda a salir de la cabeza y volver al cuerpo. 

Paso 3: Escucha 3 sonidos 

Presta atención a lo que se oye a tu alrededor: el viento, una voz, música, el sonido del ambiente. 
Escuchar sin analizar calma la mente y te ancla al presente. 

Paso 4: Reconoce 2 olores 

Pueden ser los que hay cerca: tu perfume, café, jabón, o simplemente el aire. 
Si no hay ningún olor claro, imagina uno que te relaje. 

Paso 5: Nota 1 sabor 

Bebe un poco de agua, un té, o simplemente nota el sabor que queda en tu boca. 
Es el último paso para terminar de centrarte. 

 Cuando termines, respira lento. 
Observa cómo baja la tensión en tu cuerpo. No tiene que desaparecer la ansiedad, basta con sentir que estás un poco más aquí. 

La técnica 5-4-3-2-1 no busca eliminar lo que sientes, sino ayudarte a regresar a ti cuando la mente se acelera. 

 Afirmación: 

“No tengo que controlar todo lo que siento. Puedo volver a mí, un paso a la vez.” 

 5. Frases de autoapoyo y acompañamiento incondicional 






A veces lo que más necesitamos no es una solución, sino escucharnos con más cariño. 
El autoapoyo es eso: estar para ti, sin exigirte nada, sin tratar de cambiarte, solo acompañarte. 
Estas frases pueden ayudarte a hacerlo. Léelas despacio, repítelas en voz alta o escríbelas cuando necesites reconectar contigo. 


Frases para cuando sientes ansiedad 

  • Puedo ir más despacio, no tengo que resolver todo ahora. 

  • Está bien si hoy solo hago lo que puedo. 

  • No necesito entenderlo todo para estar a salvo. 

  • Mi cuerpo y mi mente están tratando de protegerme. 

 

Frases para cuando te sientes triste o sin energía 

  • Es válido no tener ganas de nada hoy. 

  • No tengo que esconder lo que siento. 

  • Puedo darme tiempo para sanar. 

  • Incluso en los días grises, sigo siendo valiosa o valioso. 

 

Frases para cuando te cuesta confiar en ti 

  • Estoy aprendiendo, no tengo que hacerlo perfecto. 

  • He superado muchas cosas antes, puedo con esto también. 

  • No necesito tener todo claro para avanzar. 

  • Confío en que poco a poco las cosas se ordenan. 

 

Frases para acompañarte con cariño 

  • Estoy aquí para mí, aunque nadie más lo entienda. 

  • No me voy a abandonar cuando más me necesito. 

  • Puedo sostenerme con amabilidad. 

  • Estoy aprendiendo a ser mi propio refugio. 

 Afirmación 

“No necesito ser mi versión más fuerte, solo ser honesta conmigo. Eso también es amor propio.”